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BEATRIZ VOLPI HEGUABURO: La msica vive en las aulas

 

Aprend de Alejandro el Platnico: A no decir ni escribir a nadie sin necesidad: " no tengo tiempo" Ello equivaldra a negarse, so pretexto de ocupaciones, a los altos deberes que nos imponen nuestras relaciones con la sociedad. Marco Aurelio. Libro Primero. Enseanzas virtuosas.
Y como el tiempo est hecho de memoria, una exquisita Beatriz Volpi Heguaburo, me conduce sabiamente por la rica historia del Conservatorio Departamental de Msica de la Ciudad de Salto Mtro Bautista Peruchena y suena el eco, y refulgen los recuerdos, de aquellos de creacin constante, que dispuestos estaban a mantener un dialogo musical y potico con su tiempo.

Reconocido con el Premio a la Excelencia Ciudadana por Celade en 2016, hoy alrededor de doscientos alumnos revitalizan el alma de todos quienes formaron parte del querido Conservatorio, con ese contagio sano, como dice Beatriz, que la alegra de la juventud y la virtuosa meloda trae para constituirse en un verdadero organismo sinfnico.

Esta encantadora Profesora de piano egresada del Conservatorio Franz Liszt de Montevideo, docente, de extensa y rica actividad, Directora por muchos aos del Conservatorio, me transporta entre ritmos y matices que quedan repartidos a lo largo de toda la charla. Su obra la distingue, como la distingue el agradecimiento que profesa a cada paso y que nunca nos dej de expresar.

Pocas veces conoc a alguien con esa vigilia meditada, que ve en el otro las ms puras virtudes del alma, y es lo que sucede con los espritus avancistas, que reconocen, agradecen, saben de esa apreciacin erudita que llega como accin estimulante hacia el otro; que lo impulsa, que es generosa, y jams niega solidaridad.

As como las facultades del alma importan tanto como las del cuerpo y hasta muy por encima podran estar , la msica all comienza a ser ese elemento de cohesin donde toda creencia se genera en ella, construyendo la identidad de grupo, en el afecto y el compaerismo, llegando a esa admiracin que produce el respeto.

La puntualidad, el cuidado de los objetos, la cortesa, son enseanzas para siempre, poderosos incentivos al que el corazn pocas veces resiste, porque esa actitud honesta y decorosa agrada y llega por su natural belleza. Los sonidos vibran en cada rincn del Conservatorio, la msica vive en las aulas, est en el aire, en el patio, han pasado por sus ms de 75 aos llena de magia y de poesa, altern los ritmos, y en esa bsqueda de multiplicidad de lenguajes conjug, todas las ms bellas formas de expresin.

Gracias Beatriz por esta encantadora charla llena de acordes que cautivan y por el eterno reconocimiento hacia nuestra labor, porque animado de bellsimas vibraciones, llega para identificarse con el espritu de la sociedad que queremos.
GRACIELA PEREYRA: Un alimonado cedrn me espera.

 

No fue fcil, muchas veces tuvieron que poner en crisol la realidad, dejarse moldear, y en la ruralidad que es tan difcil mantener hay sucesos que restan fuerza, y equilibrios que se alteran. Pero aqu nadie se rinde, relampaguean siempre las ideas.

Un cambio de perfil comienza a gestarse, pero la travesa no implicara quebrar el hilo, al contrario, esas primeras reuniones, endureceran y prolongaran ese tejido social; fortaleza y sostn de la familia. Haba que adecuarse a las nuevas necesidades, introducir una mirada profesional, transformando aquella tarea tradicional en una productiva y econmica. Rescatar los antiguos saberes, el tanto por tanto de nuestras abuelas, y los dulces almbares, embriagados de color.

Los gestos deliciosamente jvenes de las ms inocentes, comenzaron a mezclarse con los de aquellas de los cientos de ensayos. El intercambio de conocimientos, y el perfecto calor de aquel rojizo color de las ollas de cobre, va dando paso a las modernas inoxidables. La cuchara de madera, la de acero o el palito, tradiciones y costumbres, emergen lentamente en cada voz, descubriendo la abundancia de una tierra hechizante.

Los cajones de mercado albergaran a los pequeos balbucientes. Por all circulaba la vida, tambin lo haca en el sabor a tierra y en el color enriquecido por la naturaleza, mientras las mermeladas se alargaban plcidamente en los bermellones y ambarinos.

Las jvenes madres se movan en un ambiente que les era propio, pero an se acurrucaban tmidamente. Pronto miraran hacia delante, olfateando esperanza, juntas en lo bueno y en lo malo. Vivencias, crecimiento, amistad, cada una desenvuelve su interior, encontrando el cauce, orgullosas de llevar a sus casas un vintn.

Nueve mujeres se acercan por primera vez a un mostrador, con la mansedumbre del que sabe esperar, del que tiene la expectativa puesta en aprender, y una fuerza interior transformadora. Pronto estaran los primeros invernculos, saturados de color: el perejil, la albahaca, y los tomates con sabor a tomate, perfumaran el ambiente con frescura primitiva.

No se abrieron puertas, las crearon, y con marcada intensidad caminaron juntas, y en aquella plenitud que estaban experimentando no sera extrao se continuaran perpetuando. Pronto estaran integrndose a la Red de Grupos de Mujeres Rurales del Uruguay.
En el ao 2000 Graciela es electa para presidir la Red, y son 4 aos de rica experiencia personal, que penetra en sus poros, para ser luego un reguero, que deja escapar en Mu. Ca. Chi.
Asimilado ese sabor, se plantan con definido acierto, con mesurada solidez que ya a esa altura las muestra robustas. Multiplican experiencia, repasan notas y apuntes. Recuerdan dilogos, exponen y sobresalen; la fuerza de la palabra y del trabajo prospera.

No hay nada antojadizo o fantstico en su vida, si hay mucho de sentado y bueno. Sus sueos son encarnados y se fundan en verdades. Sabe no las tiene en custodia, pero se encuentra empujada por la necesidad de su gente.
No se dispersa en sus recuerdos. Trae una vez ms aquel suceso que el tiempo afianza en su grieta. Ocurri un da de los tantos en el campo. Una visita inesperada la sorprende, y en medio de su manera clara de vivir, advierte que dos botas distintas calzaban sus pies. Esos que ese da no se reconocieron en base a color, si lo hacan cuando se fundan en la tierra.
La cortesa de la llegada haca presumir la importancia de la nota, que aquella visitante extranjera, pretenda realizar. Por aquello que dice los secretos de la vida no se revelan sino a la simpata o entre semejantes, un viejo cajn sirvi de baluarte para esconderlos. No se dispersa en aquel recuerdo, no lo suprime, lo saborea, es el modo como nos pellizcamos para estar siempre presentes.

Aquel grupo de mujeres, visualiz un mundo de vasta perspectiva. Seguidas por un grupo de hombres, y ms tarde por aquellos vitales jvenes de oficio, conforman en 2007, esa gran familia que denominaron, Sociedad de Fomento Rural de Caneln Chico. Hoy son ms de 500 donde el valor, y la buena conducta se ha consolidado conquistando y derribando obstculos donde el logro de la representatividad hoy, discurre en aquellos hombres y mujeres cuya naturaleza es a los ojos de todos, constructiva, ordenada y unida.

Hasta donde alcanza mi vista la veo marchar, condensa mi ilusin, resuenan sus palabras, siempre hay un motivo para volver a empezar. Es en su casa, y con Artemio donde en medio de un arcoris de colores, produce apio, morrn, tomate, zapallitos donde crecen las lechugas, y las chauchas. El hogar que ve llegar a lvaro, el hijo que perfuma las maanas. Un paisaje rico nos presenta el curso de las estaciones. El tiempo revela la madurez de los frutos y camina hacia la cosecha. Un alimonado cedrn me espera.





GRACIELA PEREYRA: Un trozo de tela color rojo.

 

Mirarla, es explicar su tiempo, despeja la mente y respira el aura. Con pendn inconfundible, sabe captar el nimo del otro, llevar consuelo, y defender las causas justas, con el don del que tiene la elocuencia y las buenas palabras.

Son das de incontenible afn, y con valor ciego y osado, comienza participando en las comisiones escolares. All, donde los medios individuales muchas veces son insuficientes, pero las necesidades del otro son gigantes, conocer cada reflejo destemplado del nimo y sentir la congoja del aislamiento, encausara cada accin, esa, que naturalmente contagiosa, comenzara a llevar con pasin.

Marca el ao 1995 como aquel en que cinco aguerridas mujeres, comienzan esta gran travesa de ser Mu. Ca. Chi. (Mujeres de Caneln Chico).
Pronto descubro, que aquella gran tarea casera y patritica de la que hablaba Ana Armand Ugn, se llena de propsito en su semblanza.
Aquel rol socializador que las Escuelas del Hogar cumplan en aquellas nias rurales, no dista de ser Mu.Ca.Chi.

Echan races y se multiplican con la fuerza de quien se planta con reputacin indeleble. La semejanza en las costumbres las unen, se sienten como una bandada de gansos: rompe el aire quin va al frente, facilitando el vuelo a los que siguen, los de atrs empujan hacia delante, a los que le preceden. Toman aliento del trnsito de los pjaros, de la tierra, de la piel arrebolada que seala ruralidad y que pretenden fortalecer en un gran compromiso social, laboral y especialmente asociativo.

Una voz, se torn universal, se convirti en estallido. Un grupo de acentos femeninos naca para despus dar cabida a un grupo de hombres y ver llegar, con el vigor de la brisa que se levanta, la juventud agigantada por aquellos vientos.

No haba telfono por aquellos tiempos, para hablar haba que cortar camino por el campo por tierras anegadas o cubiertas de barro. Haba que llegar, haba que juntarse para mejorar.
Un trozo de tela color rojo, colgado en la punta de un poste en la zona ms alta del predio familiar, era la manera de anunciar. Rojo, tea la bveda celeste, no era silencio, y su lenguaje no era dbil, eran campanas sentir sonar. No era inmvil, el viento lo agitaba, y testigo de pisadas, las miradas vea alzar. Soberano y sugestivo, da noticias, novedades hay!

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GRACIELA PEREYRA: El tiempo que amorosamente le dedicamos a alguien nos hace siempre mejores

 

Es de gran satisfaccin cuando se llevan a cabo las funciones que nos estn encomendadas. En la escuela, solan sentarnos junto a un compaero que por alguna razn, ciertas dificultades parecan ganarle.
Cada vez que vuelve a m ese recuerdo, siento que recibo el favor de la fortuna. Nunca se agota, ahonda en el corazn, y limpia de inquietudes mil preocupaciones, como as varias quimeras que solo ocupan lugar.
Se llamaban igual. Los conoc en dos tiempos distintos. Sus rostros se sonrojaban a menudo. Desde nuestro Uruguay profundo, llegaba todos los das a la Universidad, aquel joven de rizada cabellera y como bienhechora providencia tuve la suerte de conocerlo. Tenaz, sin corazas, llegaba como viento limpio, arrasando por oleadas, miserables comentarios. No tena luz en su casa, un farol lo alumbraba para estudiar.

El ms pequeo, tena la luz en sus ojos berilos de aguamarina. Brilla an en su asiento. En las tardecitas noches, al joven y valiente estudiante, lo esperaba su padre; bajaba en la ruta, y los das de lluvia un gran nylon los cubra, hasta llegar al hogar. El pequeo, caminaba solito por el barrio, ensimismado, en su manso andar. A los dos me toc alentarlos. De ellos recuerdo que cada vez que me vean, levantaban su mano para saludar y un interminable Beatriz, llenaba mi corazn.
Cuando llam a Graciela Pereyra, no llegu a decir nada, lo que sigui fue la eternidad en mi nombre y en la raz genuina de esta mujer, estaba yo, reafirmando la ma, porque el tiempo que amorosamente le dedicamos a alguien nos hace siempre mejores.

Naci en Paso de la Cadena, Seccional 15 de la Localidad de San Antonio, Departamento de Canelones. Recuerda su niez con la frescura de la impresin que sigue viva, como ese tesoro que hace ms rica el alma. Su entusiasmo infantil aflora en la nostalgia. Echa una mirada atrs para reconocerse en la Cadena en el canto maanero de aquel gallo, o en la aquiescencia dada a las palomas; que anunciando un gran da de calor, se posaban en el alfeizar de su ventana. Revela estados esenciales como los pasos presurosos pero muy suaves de mi madre, y las palabras bajitas de mi padre para no despertarme. La lea, el fuego, el pan horneado, y la leche tibia, todo indicaba que era un nuevo da, y como tal una nueva oportunidad.

En el amparo de su amada abuela, no haba sucesos nimios, por el contrario, crecen en el carcter de cada palabra, en las charlas cmplices a media voz, en los encuentros en puntillas traviesos y en los disparates que enamoran. Se pincela en sus mejillas ese arrebol, cuando se ilumina de recuerdos, de tierra virgen, trabajada con esfuerzo, esa que alimenta sin cesar para luego rebosar de gratitud. En ella reposan sus sentidos, y en el amor y dedicacin de sus padres, las virtudes que hoy se yerguen protagonistas.

Hoy las maanas en Caneln Chico, zona rural del Departamento de Canelones, estn perfumadas de preticor, que todo impregna, que anuncia la bendita lluvia, esa que se espera, y acompaa la frescura de la albahaca o el inconfundible aroma del cedrn. En el maravilloso campo y su tierra recin arada, en su pristina pureza llena de esplendor, Graciela arropa a la familia, esa combinacin de amor, paciencia, comunicacin y mucha perseverancia.

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EL ENIGMA DEL MANUAL

 

Bien merece unas lneas, el pequeo enigma del manual, donde se percibe su pulso, porque en su revs, otra historia comenzara.

Sale ahora, fuera de su propsito y nos introduce en un ocano de pasiones, en donde su segunda lengua, el Italiano, no perdera su valor aqu, muy por el contrario lo ganara en los sonetos de Dante Alighieri, en la poesa de Ada Negri o Giosue Carducci. La describira mi bisabuelo Ernesto, como modista, pintora, empapeladora, cocinera y tapicera, excelente repostera, as era.Mostrasi si piacente a chi la mira, che d per li occhi una dolcezza al core, che ntender nola pu chi no la prova(se muestra tan agradable a quin la mira, que a travs de los ojos da una dulzura al corazn, que no la puede entender, quin no la siente).

La visin de Ana Armand Ugon se hace ms amplia y ms comprensible ahora. El pensamiento de mi abuela Beatriz y de tantas exquisitas mujeres de su tiempo, se funde puramente en la mirada vanguardista, y en la impronta de esta maravillosa precursora, para la cual el tiempo no deba pesar en las manos de la mujer que concibe, por el contrario, deba ser utilizado con provecho. Quera que tuviera tiempo para agradar ms a los suyos, familiarizndose con las bellas artes que elevan el espritu, porque en las artes hallarn nuevas fuerzas de progreso. De esa forma el tiempo parecera corto y firmemente convencida, afirma que al trabajo manual e intelectual deba sumarse algo ms: un tiempo para el deporte.

Ana trabaja persistente, para darse un carcter moderno, que se adelanta, que pisa firme, que innova, que impone nuevos valores y tcnicas, y que se abre paso vigorosamente, imprimiendo desarrollo y progreso. Saca provecho de la maravillosa naturaleza en la conserva de estacin, que salta, que hierve y que espuma, para luego esperar.

Las Escuelas del Hogar se envuelven en esa luz, son hoy un organismo vivo, alimentado sin cesar por docentes y comisiones, porque rebosantes de fecundidad, son trabajadas con el amor que se exprime exhausto.
Desbordan en las historias de sus primeras docentes, que del campo en Charret, llegaban al Hogar de Nueva Helvecia, con huevos, y grasa de cerdo, porque era preciso mucho afecto y mucho esfuerzo, para remendar el faltante. Es el espritu que hoy se apodera de las Escuelas que saben que cada utensilio que llega es una semilla. En esta obra docentes y Comisiones de Fomento, labran y reciben a cambio la gratitud de quienes salen respirando con fuerza, proyectndose con el nuevo carcter que ahora, sus ojos ofrecen.

Saben que los recuerdos, las lgrimas y la necesidad en tiempos difciles, tejieron sus fibras, propiciando la creatividad. Es la historia misma de los inmigrantes, es la historia que se funde en las Escuelas del Hogar, donde hacer milagros sustituir recetas, y traspasar antiguos secretos sera virtud desde sus comienzos. All, donde los recursos son escasos y las elaboraciones mucho tienen que ver con la disponibilidad; es el amor y el esmero, el que salpica las recetas de ingenio, aun, con materia prima muchas veces modesta.

En ese marco, la cocina de estacin, llega poblada de visiones. Destinada a perdurar, se transforma en gua de consulta, donde el aprovechamiento de recursos y la imaginacin que se agudiza son enseanzas para la vida.

Dar herramientas es la esencia ms pura, y es rendir tributo a esos ideales pristinos. En ellos las Escuelas del Hogar se nutren, crecen, se adaptan a los tiempos, y honran los oficios.
En ese empuje interior, la vestimenta se abri tambin camino con fuerza, porque de hueso, madera, o metal, la aguja a travs de la historia, y con sus 50.000 aos de existencia, utilizando hilos o cordajes, uni piezas y dio abrigo, para terminar siendo finalmente un arte.

Sano y eficaz elemento formativo en las escuelas, desde cursos reglamentados, hasta simples y precisas clases, el saber adems de ser til, construye identidad, y transforma. Envueltas en patrones, libretas de medidas, revistas, y el uso de pequeas herramientas, las alumnas estrechan lazos, y en medio de espacios amenos, comparten no solo conocimientos sino experiencias de vida.
Reparar, aadir, estrechar, hacer tu propia ropa genera orgullo, logrando una capacidad de ahorro valorable, en medio de algo que sobrevuela a todo: el reto de crear.

Para Ana Armand Ugn no era el rol domstico el nico destino, y en su visin moderna y amplia lo ofrece como un aspecto ms, pero lo entiende, como una gran tarea casera y patritica.

Hoy las Escuelas trascienden, y alimentando la habilidad de soar, visualizan con fuerza el futuro. Sus virtudes se reflejan en los ojos de muchas de sus nias como en los ojos de Vernicaque elev su mirada con humildad. Sali, estudi, proyect su sueo y volvi con determinacin, porque hacer prospero el hogar, y mejorar por su intermedio el rincn del mundo en que se vive es engrandecer a la patria
ANA ARMAND UGN Y LAS ESCUELAS DEL HOGAR: Ese rincn en el mundo al que todos queran llegar

 

Esparce as su brillo en su conducta, en medio de una naturaleza que sabiamente observa sus leyes. Su esfuerzo, alimentado por su profundo conocimiento, fue orientado y llevado por la senda que ella ya, haba trazado.
Lejos de amilanarla y luego de ms de un ao de preparacin, un 8 de marzo de 1918 abre la primera escuela del Hogar, en Colonia Valdense. Sucesivamente se crearan 14 escuelas ms.

Un 20 de abril de 1918 dicta su primera clase en las llamadas Escuelas Agrcolas del Hogar y en 1923 se gradan las primeras profesoras. En 1934 quedan oficializados como centros de enseanza, contando con reglamento y programa.

El texto sera el libro de Ana Armand Ugn que en 1925 se titulara Libro de Cocina pasando a denominarse en sus siguientes ediciones de 1933 y 1957 Libro de Cocina y Organizacin Domstica.
Quin lo tiene en sus manos, encuentra una exquisita inspiracin, porque cautiva, desde sus paisajes sepia, hasta esa divina cadencia, que evoca otro tiempo; de hogares que humean tempranamente, de aromas, de leche y caf, de miel mbar como la maana.

El libro de Ana deleita, ilusiona, de naturaleza primigenia, descubre mi infancia y mi primera juventud. La retina rebosa de colores que como en una paleta, se funden en cientos de flores que manos laboriosas ornamentaban en manteles eclipsando por su gusto y prolijidad. El orden, la inmaculada loza, el cuaderno de gastos y las piezas perfectamente aseadas, son el blsamo de un tiempo de tiempo, el que dicen se fue.

As, concede su gracia y eleva mi melancola, porque un manual de inspiracin era el maravilloso cuaderno de cocina que mi abuela Beatriz, llevaba con esmero. Ambos descubren en lo compenetrado, una inmensa verdad. Son los sabores, los colores, las imgenes exquisitamente seleccionadas y pegadas con esmero. Y es esa fuente inagotable de vivencias personales: recetas veneradas, la cuidadosa indicacin de la portadora de tales secretos, y los pequeos homenajes que brindaba a quienes estaban emocionalmente vinculadas a su vida, la que hace distar una mera narrativa culinaria, de un maravilloso manual de recuerdos.
Su manual de inspiracin, que data de 1936, es un manual de sugerencias, que encanta por su caligrafa refinada, que no cae en la rigurosidad de medidas y de pesos, ni de destrezas culinarias, sino que deja espacio a la inventiva y a la sugestiva imaginacin de quin lo revela.

Breves y cuidadas descripciones, y un ndice prolijo, van lentamente integrando un excelente documento de consulta, introducindome en otro tiempo, en otro orden, adobando la preferencia de cada comensal, en metdica organizacin llevada, con total conocimiento de economa domstica, de recursos, de ahorro, higiene, y progreso. El avance cientfico, logra la tecnificacin del hogar, y con eso la facilidad, sintiendo el disfrute de la tarea.

Cada aniversario, llevara entonces en l, el goce de su elaboracin, la cantidad de comensales, el manejo de las cantidades, el presupuesto familiar, y el conocimiento de los alimentos, que daran paso as, al correcto uso de los horarios, para llegar a tiempo con la bonita mantelera, y los detalles que haran que su casa fuera ese rincn en el mundo al que todos queran llegar.

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ANA ARMAND UGN Y LAS ESCUELAS DEL HOGAR: En medio de una naturaleza que sabiamente observa sus leyes

 

Colonia Valdense es una hermosa ciudad jardn, serena y clida, donde las rosas, pomposas como reinas despiertan suspiros y embriagan, en medio de una armona rica en cromatismos. Los rostros del Piamonte all se reflejan, son resquicios de la memoria que se resguardan y reposan en las historias de sus fundadores.

Llegan a nuestro pas en 1856 provenientes de Villar Pellice en busca de una vida mejor. Toma su nombre de Pedro Valdo, fundador del movimiento religiosos Los Valdenses y si bien no se establecieron inmediatamente en el Departamento de Colonia, fue Florida el punto de llegada, para luego de una breve estada, desplazarse a Rosario Oriental, surgiendo as Colonia-madre y Colonia Cosmopolita. La ocupacin territorial se ampliara, ya que en sucesivas oleadas se formaran un gran nmero de pueblos, tanto en Colonia como en Soriano.

En medio de esa memoria viva nace Ana Margarita Armand Ugn, un 30 de mayo de 1882. Hija de Daniel Armand Ugon y de Alice Rivoir. Su padre llega a la Colonia Valdense del Rosario Oriental en noviembre de 1877.
Este hombre sobresali en un gnero de vida y brill con gloria. Doctor en teologa, Pastor y Profesor, Daniel Armand Ugn cre varias escuelas de enseanza primaria en las colonias de poblacin valdense, que afincndose en el departamento, fueron sostenidas por largo tiempo por contribucin privada.

En 1888 funda un Liceo de Enseanza Secundaria, el primero en zona rural siendo reconocido posteriormente y habilitado por la Universidad de la Repblica. El Liceo que hoy lleva su nombre es donde Ana cursa sus estudios secundarios, que una vez culminados le permitiran trasladarse a Montevideo, a estudiar Magisterio, recibindose de Maestra de 1er, 2do y 3er grado.

Con dicha formacin obtuvo por concurso la Direccin de la Escuela No. 26 de Colonia Valdense con su conjunto de seis ayudantas en las zonas rurales, que haban sido fundadas por su padre a fines del Siglo XIX. Paralelamente se integra al cuerpo de Profesores del Liceo, ayudando a su padre en las clases nocturnas, y cabe destacar que organiza el Parque escolar Claudio Williman como as tambin la creacin de la Liga Femenina de Colonia.

Por entonces y bajo iniciativa del Senador de la Repblica Manuel B. Otero se presentara al parlamento un proyecto para enviar a Europa a un grupo de maestras a los efectos de estudiar la organizacin de las Escuelas Profesionales del Hogar Urbano y del Hogar Agrario. Ana estara dentro de este grupo de becarios, que zarparan hacia Europa en 1911.
El viaje vendra a sacudir, a encontrar, sera arteria desbordante y un profundo movimiento del alma que sale al encuentro del carcter. El vrtigo que significara el porvenir, se verificara en el propsito de aprender.

Se inscribe en la Escuela de Marchin en Blgica; Economa domstica, Higiene, Avicultura, Horticultura, seran parte de la curricula. Visita todas las escuelas ambulantes del hogar tambin lo hace con las fijas, as como tambin los Institutos de Lechera y Agricultura, no siendo menor su pasaje por las fbricas Giessen Niewkerk en Holanda donde se elaboraban quesos, en especial el Gouda.
En igual rubro trabaja en la fbrica Hofkaarpel y siguiendo por Alemania, Suiza, Italia, Inglaterra y Francia, la horticultura, la apicultura, la lechera, completaran por fin todo ese mundo armnico y analgico, de impresiones, de inspiraciones, que se graban con claridad en su espritu. Otro motivo de satisfaccin sera llegar a la Escuela Cordn Bleu.

Retorna al pas en 1913 reintegrndose a sus cargos, y con presura, seriedad y confianza organiza material y programas para los cursos intensivos de Enseanza Agrcola del Hogar, a llevarse adelante en las escuelas rurales de San Jos, Canelones y Colonia.
La ampliacin de la experiencia es suspendida por falta de apoyo econmico oficial. La indiferencia, que se muestra en tmidas respuestas y la incomprensin en cada campaa emprendida, no hizo ms que acrecentar su templanza. Ana pona en sus labios y en sus actitudes palabras y gestos que evidenciaban su frreo carcter.

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HORACIO CHOCHO. Atravesar la prueba del tiempo.

 

El timbre fuerte de la bicicleta, ese que trabajaba con los rayos de la rueda delantera, alertara a una chiquilina de 14 aos de nombre Mirta, con la que se casara en 1968. Pocos aos despus nacera su hijo Luis Horacio.

Con la partida de su mam Mara,su padre Libano, contando con 93 aos, vi transcurrir el tiempo deprisa.
Sinti entonces su vida, sin cesar herida.

Buscar un blsamo que calmara esa herida, sera a la postre para Horacio y Mirta un viraje en el destino para ver todo transformar. Sintieron entonces que algo floreca como una luz sibilina: estaba en sus manos no olvidar el tiempo transcurrido. Es as que Mirta le pide a Libano construir una carreta pequea, como la que l usaba por aquellos tiempos.

Y como quin ofrenda su esencia, sin importar haber perdido la habilidad de antao, con pequeos palitos, la termina. El resultado no sera el mejor, pero haba aun un caudal fresco de conocimiento que llev a Horacio a proponerle replicarla juntos.

Enterados del lugar, donde aquella antigua carreta suya yaca dormida, comenzaron a dar forma al sueo. Tomar medidas, hacer un croquis, reproducir las piezas, compensar pesos: sera parte del disfrute, y un merecido ajetreo del alma. Imposible era ahora acallar el corazn.

En noches que pasaban en silencio, donde no haba caminos, solo trillos, aquella carreta transitando en campos abiertos, deba llevar lo necesario. Un barril de agua, porque no siempre estaba a mano el manantial, una olla para cocinar, una escalera, herramientas, y la infaltable lata con grasa para las ruedas, seran los utensilios que Horacio intentara replicar.

Cada buey tena su nombre que curiosamente obedeca a pares: Pimpollo y Jazmn, Golondrina y Primavera.

Su arte, pronto se llena de visin pero tambin de tcnica y con grados sutilsimos va recomponiendo la historia.
Observador agudo, su facilidad de mano y la simplicidad para extraer lo ms puro y esencial de las cosas lo coloca en posesin de bsqueda.
Descomponiendo para ese fin, cualquier objeto tradicional, comienza a producir pequeas obras maestras dando vida a otros tiempos.

La mquina de esquilar con dos tijeras marcara la senda. Construida con un motorcito sin marchar, es su esposa Mirta quin lo anima a darle emocin. Una chispa necesitaba, un motor en funcionamiento. La vieja revista Hobby del ao 46 la encendera. El croquis de un motorcito que marchaba a aire, sera el puntapi inicial para dar movimiento a todo lo que vendra.

Viejas fotos, almanaques inspiradores, reseas antiguas, todo es historia para contar, en ese lugar amigable que es su taller. Algunos das, sin descanso, cuando vibra una idea, y la inspiracin empuja, una pieza ve terminar. Otras veces en medio de un tiempo minuano da pausas, da un respiro en la morada, porque aquellas miniaturas no admiten error. No todo es incesante.


Con precisin asombrosa recrea el primer camin de su padre, el internacional del ao 1935. El Leyland del ao 1938, fiel rplica del primer coche que tuvo la Cooperativa de mnibus de Funcionarios de Ancap. Encantadoras cachilas, el antiguo carro de Bomberos, el carro del hielo, el del panadero, el carro de helados del Genovs y hasta el entraable carro de reparto de la confitera Irisarri, quedan a resguardo en su museo.
Diseados minuciosamente a mano, con maravillosa habilidad y detalle, Horacio Chocho envuelve al visitante en el encantamiento de su proceso y de su historia.

Revuelos en remates, bsquedas curiosas y un ahondar en viejas mquinas para conseguir esos pequeos tesoritos, lo hacen seguir caminando ahora ya, preparando la tierra, el arado de mancera, la pastera y el rastrillo, la segadora y la trilladora.

Homenajea a su padre y a sus abuelos, en las rplicas de la herrera de campaa, en la carpintera, y en la infaltable cocina a lea, aquella de fuego tempranero, de recuerdos imborrables, los de la cndida niez que se atesora.

Consolidar ese patrimonio, atravesar la prueba del tiempo, y mantener el sentido de pertenencia de un pueblo hacia su legado es lo que Horacio junto a Mirta desean dejar. Nostalgia inquieta que todo lo transforma, para dejar una huella ms alta, ms noble, ms bella.
HORACIO CHOCHO: Despertar de nuevo. Parte II

 

Visiones estremecidas van abriendo el viejo archivo de Horacio, para hacer brotar la magia y la imaginacin. Sus primeros juguetes aparecen con la nitidez del agua descendida. Las vaquitas y ovejitas que haca de huesos sacadas de las patas de vacas y ovejas que moran, eran imaginacin creadora. Luego de estar un tiempo al sol y al agua, esos huesos quedaban blanquitos, no era ms que aprender a esperar. Con l, y en sus juegos, su ciclo seguran. Su pap recuerda- le haca trompitos, que construa con los carreteles de madera, aquellos que traan los hilos para coser y superando la aparente humildad de la forma, le ense a hacerlos bailar con los dedos.

En esa ascensin de los caminos, donde mejorar se procura, Libano continu trabajando, en herrera y carpintera. En el ao 1948 sus padres decidieron vender la carreta, la herrera y los animales que tenan y partieron para Minas, siendo la calle Domingo Prez el primer destino.

Con un camin Internacional del ao 1935, traer piedra caliza de la zona de Carap, era descubrir nuevos derroteros y ser firme puntal de sostn. Varios le sucedieron, ms grandes, mejores: el ltimo, le permitira llevar cal a distintas ciudades del departamento de Rocha alternando con los viajes a Carap.

Quiso el destino, que un golpe de acero, y un vibrar rudo sintieran en aquella bajada de Villa Serrana, cuando el camin qued sin frenos, y no hizo menos el milagro que sus tres ocupantes: Libano, su to Tulio y su hermano se salvaran. Cuenta Horacio, que literalmente quedaron en la calle. La Pensin Gmez, perteneciente a los abuelos maternos los acogera...una pieza para cuatro.

No fueron escasas las energas para despertar de nuevo, haba que erguirse en todo terreno. Mara comenzara a trabajar como cocinera y Libano como chofr. Eran tiempos difciles, el pequeo Horacio concurra de maana a la escuela, cursando 5to ao, para en la tarde cumplir funciones de mensajero en La boleta gratis la tienda del Sr. Falcheti.

En el ao 1954 y gracias a un prstamo de su to Tulio Cal, Libano adquiere la pensin y ese mismo ao ingresa a trabajar en la Administracin Nacional de Combustibles Alcohol y Prtland.

Las vacaciones escolares le permitan a Horacio, correr a los brazos los abuelos paternos, donde haba tiempo para los juegos, pero tambin para ayudar en aquellas tareas tipicas de campaa. Dar tomas, curar alguna bichera y traer agua del aljibe, era en horas y das, labor cotidiana que se coronaban finalmente junto al calorcito de la cocina a lea.

Una vez terminado el ciclo escolar, comenzara sus estudios de tornera en la Escuela Industrial.

En 1959 comienza a estudiar Electricidad, cursando solo un ao, porque una gran oportunidad llegara de manos de su Profesor de tornera Enrique Cremona, que ya pronto a abrir un taller, le ofrece su primer trabajo como tornero.

Recuerda que estando en segundo ao de la Escuela Industrial recibe una beca, y con parte de los treinta pesos que recibira por mes, lleg a comprar una bicicleta en un remate, siendo desde ese momento, su medio de locomocin para transitar las doce cuadras desde su casa al taller.

Mucho genio, una frrea voluntad aplicada, y una rapidez especial, donde no haba que explicar dos veces la misma cosa fueron motivos contundentes para que Enrique Cremona lo llamara a su taller.

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HORACIO CHOCHO: El jardinero de ojos de rulemanes

 

En la sencillez y nobleza de sus manos, remonta el curso de la historia. Nos hace respirar el aire que otros han respirado, devolvindonos sensaciones y sentimientos olvidados. En esa lucha vana contra el tiempo sale airoso, porque va emprendiendo con minuciosa genialidad una tarea de grandeza incontestable. Observarlo trabajar, es ser parte de la ternura de la reminiscencia, porque cualquiera sea la complacencia que Horacio Chocho haya tenido con cada pieza, nos har sentir un vnculo afectivo con la ms pura herencia.
En Minas, su Museo de Rplicas en Miniaturas es meta venerada por cuantos transitan por esa hermosa ciudad.
De aire perfumado y cielo azul entre las sierras, esta tierra vuelve solemnes mis recuerdos de la infancia, que parecen aquietarse, en esa divina perfeccin que ve plazas anchas e inmensas fuentes.
Aquel cadencioso trayecto en tren, de entraable y montono sonido, ira dando paso al maravilloso reposo de los sentidos. Impresiones celosamente guardadas, de aromas de sopas caseras, de caf fuerte y panecillos con sabor a secreto. Participar en la vida de sus habitantes y su tierra, como as dejarlos entrar en la ma, sera el tesoro que el tiempo me traera.

La frescura del agua, riega el jardn florido que Horacio Chocho y su esposa Mirta cuidan amorosamente en su casa-museo, atenuando el rigor de un verano implacable. Aun as, eleva la gracia de los rayitos de sol, y ofrece brisa a los pensamientos. Las rosas de la prgola, perfuman delicadamente el espacio, exigiendo casi el suspiro. All florecen vigorosamente: en un lavadero antiguo, en un carrito de beb, o una aeja bicicleta.
El Jardinero de ojos de rulemanes, mantiene la vista fija, se apodera del lugar y me invita. Para l, el paisaje no se repite, los visitantes son muchos. De nariz de buja, y boca de resorte, mueve graciosamente su cuerpo de extinguidor, gracias al balanceo de sus piernas bien amortiguadas. Todo all, lleva a la febril creacin de este artista.

Invito a Horacio a viajar al pasado, pero lejos de alborotarlo, le ofrezco mi espera, sabiendo que esa memoria viajera necesita un momento: pero me sorprende, y en minutos me envuelve en otro tiempo. No deja fugar los recuerdos, tocan su alma, dibujan una sonrisa. Expresa sus pensamientos sin incomodidades, con dignidad, y lo hace con cuidada discrecin.
Naci un 6 de abril de 1942, en un hogar humilde. La familia viva en dos de ranchos de terrn con techo de paja y piso de tierra cupm. Uno de ellos era cocina y comedor y el otro dormitorio. Lmparas y faroles a mecha de querosene o velas alumbraban la noche, y cuando no haba querosene, candiles de grasa. Su padre Libano Chocho, era carrero, lo cuenta con orgullo, llevaba los productos de la campaa a San Carlos o a Minas y de regreso los surtidos para los almacenes de ramos generales que estaban en campaa. Tres das para ir y otros tantos para volver sera el tiempo demandado.
Un mes en ir y volver, le llevaba a Libano trasladar la carga de cal, desde Carap a Chuy. Su mam, Mara Torcuata, quedaba al cuidado de Horacio y de su hermano, ocupada en diversas labores, las propias de cada da; cortar lea, traer agua de la cachimba, hacer la quinta, cuidar los animales, y resolver problemas, los cotidianos, los de la vida, en base a lo que tenan.

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LUIS PEREZ GUERRA: EL PARQUE SIN NOMBRE PARTE II

 

En medio de un ritual que se repeta, supo saborear tambin el sentido de pertenencia, identidad y fuerte arraigo que posteriormente volcara en una vida de loable servicio.

A los 11 aos, entra en la Universidad del Trabajo y, de all egresa como Mecnico Tornero, completando los 3 aos de preparacin. Con 13 aos entra en el taller de Jos Pedro Castelln, su primer trabajo, y all abre una nueva pgina de vivaz e inquieta actitud receptiva. Al fallecimiento y cierre del taller de Don Castelln, continu en el taller de motos de Alfredo Palacios, durante veinte aos.

Llegan oportunos ahora, los recuerdos de la algaraba que los Raid Hpicos causaran en Eustaquio y Luis, porque aquellos relatos llenos de emocin los mantenan pegaditos a la radio. Visiones vidas, que hacan deslizar la vida en plenitud por aquel entonces. Las picardas de los cuentos, el caudal de historias y leyendas y el inconfundible sonido de los cascos; fueron deslumbrando a Luis que ya vea aparecer su pasin por el relato.

De suplente y de mirn en Radio Patria, que emprenda su reapertura, recuerda con cario sus primeros pasos junto a Walter Serrano Abella. De esa voz inconfundible de la radio, el de los cuentos y los poemas, el de ms cientos de historias, el recitador y el defensor de nuestra msica popular, sinti decir: qu entre Perecito al ruedo!. En buenas cuentas su atinada observacin rindi sus frutos. La primera transmisin un Raid en Vergara. Luis supo que viva un sueo pero su pasin era el ciclismo y en los aos 90 comienza a transmitirlo, sintiendo por entonces que el paisaje se completaba.

Como Operador en Hora del Campo con El Serrano, y locutor en Buenos das con Luis Pieiro, Luis irrumpe como la primavera, chispeante. Es esa fronda que todo lo cubre, es su saludo un fuerte soplido, ese que solidariza con todo y todo multiplica. Su gran momento estara al llegar.

Motivos extrajo de la sociedad de aquellos das, de esa que conoca, sufra y viva. Lejos de cmodos sitiales, se abriran caminos, muchos, diversos.

Su primer programa Amargueando con Usted lo llevara a recorrer 55 escuelas rurales durante casi 7 aos. Su vida y su trabajo se reducen all donde bulle la idea vigorosa.

poca dulce, tan dulce como los ricos caramelos que tantos nios esperaban, con la misma alegra que esperaban un cuaderno, un lpiz, una goma. De tanto andar, animado por aquellas sonrisas, penetrando con impacto sobre la conciencia pblica, conquist presente y futuro.


El nacimiento de su hija Yesica, en aos mozos, llevara a Luis a poner tambin la energa en su propio taller de motos, meritorio antecedente que ayud en tiempos de cambios, esos que haba que atender y que la nueva vida pincelaba. La radio acompaara cada etapa. Eustaquio y Ramona entibiaran su recuerdo; faltaba ahora el cobijo del abrazo.

Luis llegara cada semana a una escuela rural, y esa jornada sera un da diferente. Era ms que vivenciar el encanto de amargueando en cada lugar, era estrechar los hilos que Luis teja, junto a un equipo, que no dejaba nada al azar. Haba una visin clara, traducida en acciones concretas de ayudar.

Esa red de afecto, la solidaridad cara a cara, era sin ms habilidad enseada y aprendida. Aquellos pequeos, mucho saban de elevar esa capacidad.
Ya no sera tmida promesa soar con un encuentro de nios rurales en Treinta y Tres. Ese primer y gran encuentro, se llamara Dionisio Daz.

Tal esfuerzo necesitara de manos laboriosas y nobles corazones.

Aquel parque que permaneca sin nombre, a instancia de su hija logra llamarse como el heroico nio de Arroyo de Oro para abrir as, el arca del milagro.

Declarado de Inters Departamental, un 24 de noviembre de 2011, 500 nios rurales, disfrutaron de magos, paracaidistas y de aquellos personajes mgicos de los cuentos infantiles, que circularon entre ellos en un da de ensueo. Jubiloso fue el xito, y sordas quedaron las calles ante el tronar del parque que vio teir el azul a la hora del crepsculo.

LUIS PEREZ GUERRA: EL MICROFONO DE EUSTAQUIO,PROFECIA ALENTADORA Y BALSAMO DE HORAS INOLVIDABLES.

 

Luis tiene una sonrisa franca, una sonrisa que ofrece con la mirada, y con toda su gestualidad. Con ella invita a la confianza, acorta distancias, y distiende rostros; incluso los de ceo adusto o marcados por fatigas viejas.

Nace un 10 de agosto de 1970, en campaa. Sus jvenes padres Fermn Prez y Elvira Guerra, tenan responsabilidades adultas; como ser, las tareas constantes que demandaba el tambo familiar. Decididos y moderados, afrontaban las dificultades de una juventud con particularidades sectoriales; como es la rural. Otra pequea a cargo, no dejara a esos padres muchas opciones, sin embargo, no manifestaran la menor impaciencia en dar lecciones, que tenan que ver con el tiempo y un contentarse con esa modestia, que a la postre a mi protagonista lo alejara de todo cuanto pudiera tener un objeto frvolo, lejos de asuntos que no fuesen un bien para la sociedad.

Pronto, se abrieron los amorosos brazos de los abuelos, Eustaquio y Ramona, que a los tres meses fueron para l, tibio regazo. No hubo desapego hacia sus padres, ni tampoco distancia de esa mam, que en aquellos fines de semana de ansiosa espera, presurosa ayudara en las tempranas tareas escolares.

Todo cuanto nos sucede, es til y es til para los dems. En Luis, y en sus confesiones, encuentro un sello de fidelidad. Erguido en esa senda, recuerda la preciosa infancia transcurrida en la templada compaa de los abuelos. Velaban tambin por el bienestar de 6 hijos, 7 eran en total, en un hogar que describe como humilde de cosas carente de luz elctrica y de agua potable, donde no abundaban las posesiones materiales. Un hogar, que recuerda como fecundo de amor, de ejemplos y de enseanzas que marcaran su mocedad.

La chacra hogarea de Eustaquio y su productiva quinta, le ensearan a su ritmo, y con sus tiempos, el valor del trabajo. El galpn de las herramientas: el lugar donde comenzara a trabajar sus sueos. Intencin y forma se uniran en el micrfono de madera, ese que Eustaquio, para l tallara. La seduccin de aquel juguete sera profeca alentadora y blsamo de horas inolvidables.

El populoso y humilde barrio 25 de agosto, lo vera pasar alegre y cantarn camino a su querida escuela No. 73, cumpliendo all los 6 aos escolares, y que con orgullo cuenta, supo terminar sin repeticin.

Luis vive el recuerdo, y como un coro de imgenes que llegan para vitalizar todo, desembarca en aquellas oscuras madrugadas, donde con su padrino, se trasladaban hasta el tambo familiar. Cerraban as, un eslabn ms, en esa cadena de trabajo que no conoce de feriados, que no detiene el clima, y no sabe de postergaciones. Las vacas lecheras no pueden esperar, el tambero tampoco. Diez eran los kilmetros que recorran en bicicleta, y siendo muy pequeo saba que aquella llegada marcara el rumbo de ese da. En noches de cielo abierto, donde el fro llegaba al cuerpo sin avisar, el camino se llenara de rbricas, y en la hora ms dulce de la noche, aquella relacin entraable se afianzara.

El sonoro ruido de los tarros cantaba vida. Unos 400 litros seran suficientes para aquellas familias que esperaban con sendos tazones saborear la frescura de la leche vertida.

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PROFESORA TERESITA CHERONI PERDOMO:ESE SUTIL EDIFICIO LITERARIO. SEGUNDA PARTE

 

Esa madre dulce y paciente, amante de los libros, y de la msica, senta pasin por los radioteatros, y encontrando esas almas sensitivas en aquellos caracteres jocosos, alegres o sombrios, saba, que podan sobrevivir al cuerpo. La pequea Teresita escuchaba aquellas voces clidas, susurrantes y misteriosas en esa perfecta calma, dispuestas a cultivar su esencia. Su padre, gustaba del canto lrico, como su hermano Tito, que viva en Buenos Aires.

Teresita realiza sus estudios primarios y secundarios en Melo y egresa en 1963 del Instituto de Profesores Artigas de Montevideo con un Profesorado de Literatura. Comienza a trabajar en el ao 1965, aunque ya conoca la dinmica de la labor elegida. Ese mismo ao contrae matrimonio con Ral, tambin docente y se convierten en padres de dos hijos.

Con acentuado entusiasmo, Teresita desarrolla su actividad docente curricular durante treinta aos, extendiendo tambin su conocimiento y experiencia a tareas extracurriculares y de extensin cultural. Su retiro jubilatorio en 1993, es trasformado con acierto en continuidad serena, pausada y no menos disfrutable, para seguir ligada profundamente a la docencia y a la literatura, surgiendo as una importante actividad como jurado en concursos literarios; como columnista en Semanarios y Revistas, y como quien redacta las pginas de honor, vendran sus palabras a enriquecer admirables ambientes engalanando cualquier presentacin.

En 2002 crea el Taller Literario Palabra en Construccin que surge como un proyecto conjunto del Ministerio de Educacin y Cultura y de las Intendencias de nuestro Interior. La frase fundacional fue: La mano me escribe y soy ahora, de un cuento de Rafael Courtoisie, como celebracin de la escritura.

Ms adelante su denominacin apel a la consagracin de la palabra, como esa sinfona que cada noche Teresita me dedicara, y conocedora de ese sutil edificio literario: Construccin el poema de Chico Buarque, termina dando nombre definitivo al Taller, que intenta, como nos dice, construir literatura tijolo com tijolo/num desenho mgico.

Llegaron as, las publicaciones, una y otra, porque, segn nos cuenta, hubo una rebelin de las palabras: se haban cansado de ser manipuladas, transformadas, incluso desechadas, pidieron libertad para salir al exterior, y pidieron regresar, para seguir creando mundos, fabulando, para volver a ser ledas y convertirse en seres vivientes

No hay nada deliberado en esos textos que interactan con el arte. Los escritores son ilustrados por nios y adultos, y una hoja en blanco las precede, una hoja en blanco e impar.

No duda en sealar su tierra como aquella senda amplia de escritores y poetas, de espiritualidad franca, e ntima camaradera; generacin de peas y caf bohemio, de sugerentes ancdotas y de juventud lrica.

Deslumbrada y saturada de inquietud, me olvido por momentos del fin que dinamiza la historia, porque en ese ambiente de justicia admirativa, sus recuerdos se arremolinan, y su habla bella se mantiene vibrando, ahora ya, en el vrtigo de los das y las horas.
PALABRA EN CONSTRUCCION: PROFESORA TERESITA CHERONI PERDOMO

 

Una sinfona de palabras, es el mundo de la encantadora Profesora Teresita Cheroni, y el invierno inspira a escritores y poetas.

Llevadas por l, en esas noches largas, compartimos con Teresita los ms bonitos poemas, antiguos textos, clsicos literarios, y un sin fin de ancdotas. Cada noche desde su Melo natal, ese Mundo de Palabras fue describiendo pasiones, excitando mitos, y dado vida a decenas de leyendas. As, llenando los siglos de luces se mueve, transmitiendo su saber, en medio de un clima que corona poetas con sugerente esttica literaria.

Transportadas por la poderosa lrica, con humano sentido de humildad, se anima y comparte conmigo un cuento de su autora. Su afinada sensibilidad, y su voz cordial como un imn, comienzan a conquistarme. Penetrante de vivencias, no se detiene en grandes relieves, porque su Cuento de Invierno es un relato real, simple y bello, que crey ideal, para instruir a noveles escritores en su amado taller literario Palabra en Construccin.

Sucedi en aquella tarde fra, perfumada de chocolate caliente y pincelada del color ambarino del fruto elegido para la tibia torta. Un llamado a la puerta, cantara el amor que llega. Aquella pequea vida cansada, cerrara la garganta como un puo feroz y sera un golpe al corazn El pequeo peregrino, extendera sus brazos para todo transformar. Las lenguas doradas y rumorosas de la estufa encendida, daran calor a sus piececitos descalzos, temblorosos y fros, y la crujiente sonoridad de las tostadas con mermelada seran el dulce nctar, el sol, el cielo y el dorado trigo.

Quitndole por entonces gran valor literario digno de publicar, vino a mi memoria el gran poeta Horacio que al momento de evaluar que importaba ms en una obra literaria: deca mantener el valor de la expresin y el contenido, aunque en ocasiones uno predominara sobre el otro. La poesa para Horacio, poda servir para deleitar, para ensear o ambos fines a la vez. Y en esa mezcla entre lo prctico y agradable que propona Horacio, su cuento llegaba para flotar libre y sano, y para construir una amistad que el tiempo ira tejiendo robusta.

Teresita Cheroni nace en Melo en 1942, y envuelta en los recuerdos, en ese volver a pasar por el corazn, revela ser tambin parte de este hilo fantasma que comienzo a percibir.

Historias de un abuelo que no conoci, pero que vivi en un Cerro Largo con una pica y leyenda propia. Historias que aun concitan respeto, veneracin e idolatras, esas que el tiempo fue moderando, y que finas plumas supieron plasmar en busca de separar la verdad del mito. No duda bajo ellas, resaltar Este y Sur y Chico Carlo de Juana de Ibarbourou, o Crnica de la Reja de Justino Zavala Muiz.

Llena de recursos, Teresita canta su intimismo, y con exquisito filtro recuerda a su abuelo.
Con evocacin certera cuenta sus pintorescas variaciones como la de hacer arribar a Melo el primer Bigrafo, ese del que Jorge Luis Borges deca ser el que nos descubre destinos, el presentador de almas al alma, donde recurrir a Chaplin para la vindicacin perfecta del mismo es obligacin que me gusta.
Aquel emprendedor, Rematador Pblico, creador de un teatro amateur, todo un personaje segn cuentan, fallecera trgicamente en la Plaza Independencia de Melo en 1916.

Su padre Julio Cesar, tampoco lo conoci, y lejos de su madre y hermanos, que por entonces decidieron probar suerte en Argentina, queda al abrigo amoroso de sus tas, que lo colmaron de amor, en medio de una precaria situacin econmica.
Siendo muy joven comienza a trabajar, entrando como aprendiz en un comercio del centro. Su mocedad lo empuja a la accin y con el pasar del tiempo logra abrir su negocio: Tienda Cheroni, vendiendo zapatos y telas para sastrera.

Su madre Nilza proveniente de una familia numerosa, era Maestra, en la Escuela Rural Tres Islas, la del ciclo vital, donde para ella, fortalecer lazos y soar era ser parte de la bella y tmidamente poblada localidad. Colmada de libros, la entusiasta joven haca un corto trayecto en tren, y un tanto ms largo sera en carro, hasta finalmente llegar. Aquel camino no sera en solitario, mi cronista sola acompaar, porque en aquel trajn del viaje la joven madre deba amamantar. Dar lo mejor de s, sera lo que a la postre, y en tiempos distintos ambas dejaran en el aula.

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EL INSTITUTO PASTEUR Y DON BOSCO SE LLEVARON EL ORO DE CELADE EN LA IX EDICION DEL PREMIO NACIONAL

 

En el Saln Azul de la Intendencia de Montevideo a sala llena, se entregaron en la tarde de ayer los reconocimientos concedidos por el Centro Latinoamericano de Desarrollo (CELADE) a la \"Excelencia Ciudadana\" y \"Ciudadanos de Oro\", as como a la gestin institucional de diversas empresas.
El Oro correspondi a 7 Cientficos uruguayos del Instituto Pasteur de Montevideo y la Facultad de Medicina. Investigando la leucemia bovina ellos obtuvieron logros de inters mundial en la biologa de los retrovirus, abriendo puertas para el desarrollo de nuevos medicamentos antirretrovirales humanos. Tambin mereci el Oro Talleres Don Bosco, en sus 122 aos de existencia.
Fueron reconocidas adems figuras y agrupaciones de todo el pas dedicadas a diversas especialidades, como ser el Astrnomo Dr.Gonzalo Tancredi, del Instituto de Fsica de la Facultad de Ciencias de UDELAR, los periodistas Jaime Clara, Omar Gutierrez, Carlos Zitta, la banda de msicos de la Fuerza Area, la Comisin Honoraria para la Salud Cardiovascular por el programa de actividad fsica y salud, el Crculo Catlico por su aniversario 130, la Organizacin de Estados Iberoamericanos OEI por programas de educacin inclusiva y una larga lista de docentes, productores y sociedades civiles del interior del pas.
LICEALES Y EMPRESAS
Entre los ms jvenes galardonados por CELADE estuvieron los alumnos del liceo 4 de la Ciudad de Maldonado que ganaron el primer premio de la NASA por su proyecto Vulture Aviation. A nivel empresarial se reconoci a CUTCSA por su trabajo con la Comisin Honoraria para la Salud Cardiovascular y su Responsabilidad social en distintas obras llevadas a cabo por la empresa en Montevideo, a VIRVAC SANTA ELENA-por sus productos de sanidad animal, y proyectos en el campo de la investigacin y a Deloitte por su labor a favor del medioambiente.
El Programa \"Ciudadanos Sin Fronteras\" del CELADE tiene la particularidad de interactuar con todos los actores sociales del pas, reafirmando como prioridad de la Institucin la enorme tarea de resguardar e incentivar el futuro como derecho, de nuestras generaciones, abriendo nuevas posibilidades en una mejor calidad de vida, mas humana y solidaria que supere los individualismos para el crecimiento y desarrollo de nuestras sociedades.
PREMIO NACIONAL A LA EXCELENCIA CIUDADANA 2014 CIUDADANOS SIN FRONTERAS

 

En el marco de la VIII Edicin del Premio Nacional a la Excelencia Ciudadana y Ciudadanos de Oro 2014, otorgado por el Centro Latinoamericano De Desarrollo, (CELADE) ndistintos actores sociales de todo el territorio nacional fueron reconocidos por sus obras e iniciativas que en silencio entregan a diario en bien del pais.
El propsito de dicho Premio Nacional es contribuir a una formacion humanistica en valores y derechos democrticos en un proceso integracionista con vision de autosuperacion dentro del Programa Ciudadanos sin Fronteras
La ceremonia se realiz en el Salon Azul de la Intendencia de Montevideo, con la presencia de altas autoridades nacionales, departamentales, cuerpo diplomtico y mas de 1000 invitados nacionales e internacionales.
Para CELADE, propulsor de esta iniciativa desde el 2007, es una forma de reconocer y promover las pequeas y grandes acciones que desarrolla en silencio nuestros ciudadanos en cada rincn del pais, de ah que hayamos instituido el Lema Ciudadanos sin Fronteras acciones stas que, llevan adelante organizaciones sociales, acadmicos,docentes, empresarios y trabajadores, ciudadanos ilustres cuya gestin responsable enaltecen y permiten el crecimiento econmico, social y cultural del pais.
Sabemos que no hay esperanzas solitarias. Por esta razn en la esperanza que tambien es confianza y compromiso de construir entre todos,nos sentimos orgullosos de haber llegado a esta instancia, generando en la dinmica, logros muy importantes y desafios permanentes en el intercambio de experiencias que tienen que ver con la calidad y los valores tanto en la formacin ciudadana como en el desarrollo empresarial.
El Premio Nacional es totalmente honorario para todos quienes participan, es ah, donde marcamos la diferencia, porque construimos a diario en nuestro pais, la participacion ciudadana en una responsabilidad social que mueve a la sociedad toda en un equilibrio entre valoraciones y educacin para crecer. Para mayor informacin, iremos publicando es esta pgina, breves historias de vida de algunos de los galardonados, agradeciendo el apoyo recibido tanto de los Organismos Nacionales, internacionales como de las Empresas, en un voluntarismo que sabemos reconocer.
CELADE 2020
Mail: presidencia.celade@gmail.com - Montevideo - Uruguay
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