Opinión - Celade Uruguay

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MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS, UN MUNDO DE REFUGIADOS Y PROLONGADO SUFRIMIENTO

 

Nadie en el mundo ni aun los líderes podría considerar una victoria las soluciones temporarias a los problemas de millones de refugiados del mundo, sin hacernos olvidar que tras las cifras y las estadísticas se ocultan infinidad de historias individuales que discurren detrás de las alambradas en más de 25 campos de refugiados con una estructura muy precaria, administrados y dirigidos por un gobierno, Naciones Unidas, o por algún tipo de ayuda humanitaria, donde hay que comprar la propia vida al precio de la libertad y donde la seguridad se consigue no gracias a la ley sino a la reclusión.

Confío en que ninguno de los lideres ni aquellos que podrían tener las soluciones en sus manos digan por estos hechos que, la batalla por los derechos humanos está ganada, porque ni se han resuelto todos los problemas ni la vida de millones de personas amenazadas por nuevos conflictos, se encuentran seguras en medio de vacíos de ignorancia, pobreza y excedentes no resueltos.

Ser refugiado en estas condiciones o en otras, donde las personas se ven obligadas a huir de sus casas porque su vida corre peligro consiste sobre todo, en cambiar una injusticia por otra, un sufrimiento más por otro, luego de ser acogidos en países en vías de desarrollo.

Nos asiste un legítimo derecho expresar que nos alegramos cuando aparece entre las diversas culturas, conocidas o menos conocidas un dialogo de acuerdos enriquecedores en el ámbito de los derechos humanos pero también, fiel a nuestro pensamiento, nos detenernos unos instantes para reflexionar que el progreso constante en el ámbito de los derechos humanos tanto en la mente como en los convenios y las normas internacionales ha corrido parejas con la aparición de diversas formas de opresión y destrucción, en el que el horror nos hace volver a aquellos aciagos días de la Segunda Guerra Mundial en la que, al final del conflicto había en Europa más de 21 millón de refugiados de la población civil, sin contar la destrucción de ciudades o poblaciones enteras.

Daria la impresión hoy, que la gran época de los refugiados es éste siglo XXI que parece fluctuar por momentos entre la insensibilidad, el terror y la violencia, vulnerando sin más, los Derechos humanos en el corazón mismo de la civilización.

Parece ser que, en el hombre coexisten dos fuerzas antagónicas: una de vida y otra de destrucción en la que ya no somos capaces de recoger los restos frente a tanta impotencia en un mundo que ha entrado en guerra y amplias regiones hoy son campo de batalla, donde el horror y la intolerancia no es seguramente muy diferente de lo que vivió la humanidad en las guerras pasadas. Es claro, quien muere en estos conflictos tribales y étnicos, son los no combatientes.

El número de refugiados nunca ha sido tan elevado ni su condición se ha prolongado tanto tiempo como en nuestra época. En lo que va del año 2019 se contabilizó la cifra más alta de desplazados forzosos desde la Segunda Guerra Mundial. Según el informe anual del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) casi 70 millones de personas debieron abandonar sus hogares para salvar sus vidas, es decir 30 personas por minuto, siendo acogidas en países en vías de desarrollo algo más de un 86%

Solo la guerra de Siria ha provocado que 7,6 millones de personas hayan abandonado su hogar y que otros cuatro millones hayan huido del país. Oriente Próximo es al mismo tiempo el mayor generador y receptor mundial de desplazados forzosos. El avance del Estado Islámico ha agravado la situación en la región, mientras los conflictos en la República Centroafricana, Sudán del Sur, Somalia un 1,1 millones de personas, Afganistán con 2.59 millones de personas en total, República Democrática del Congo o Nigeria generan unos altísimos niveles de desplazamiento forzoso.

En el Mediterráneo casi 200.000 personas llegaron el año pasado a Europa después de embarcarse en peligrosas travesías para cruzar el mar Mediterráneo. Barcazas repletas de desechos humanos fueron devorados por el mar. Es la tragedia cotidiana, el horror multiplicado por la técnica, al contabilizar al menos 3.500 hombres, mujeres y niños que perdieron la vida en estas travesías.

En cualquier situación de refugiados, dondequiera que sea e independientemente del tiempo que lleve activa, se tiene que poner el énfasis constantemente en la búsqueda de soluciones y en la supresión de los obstáculos que impiden a estas personas regresar a sus hogares”, Es un trabajo complejo que requiere que todos los países aúnen esfuerzos en el mayor desafío de nuestro tiempo.


LA DECLARACIÓN QUE DESAFÍA LOS AVATARES DE LA INTOLERANCIA Y LA DISCRIMINACIÓN RACIAL

 

Mario Marenco Sosa Ph.D

Como dice Isil Gachet Secretaria Ejecutiva de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia “En el mundo actual, el racismo y la discriminación racial se manifiestan en formas complejas y perturbadoras. En el caso de Europa, estas cuestiones se están convirtiendo cada vez más en elemento esencial de algunos problemas políticos y sociales. Los Estados miembros del Consejo de Europa1 vienen tomando desde hace varios años medidas firmes y sostenidas para luchar contra esta tendencia y hacer frente a las persistentes expresiones de racismo y xenofobia”. El caso de George Floyd el afrodescendiente muerto bajo custodia policial de Minneapolis, viene hoy al recuerdo en relación a lo que estamos planteando.

Consideramos Imposible hacer un inventario exhaustivo y enumerar todos los problemas observados; nos limitaremos, pues, a decir que, en general el racismo y la discriminación se manifiestan en todos los aspectos principales de la vida cotidiana, como el empleo, la educación, la vivienda y el acceso a los servicios sociales; en las violaciones de los derechos humanos contra miembros de las comunidades romaníes; en aptitudes hostiles contra los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo y la estigmatización de esos grupos; en la creciente frecuencia de los incidentes antisemitas; en la intensificación de las expresiones de en el uso de argumentos racistas, antisemitas y xenófobos en el discurso político; y en un clima negativo en el seno de la opinión pública, que desempeña un papel crucial en la aparición de expresiones de racismo e intolerancia dentro de la sociedad actual.

Estas tendencias, por supuesto, varían en escala de un país a otro, pero son suficientemente significativas como para suscitar preocupación.

Recordamos que la ONU en el marco de la la Década Internacional de los Afro descendientes, había lanzado un pronunciamiento citando la necesidad de fortalecer la cooperación nacional, regional e internacional en relación con el pleno disfrute de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de las personas de ascendencia africana, y su plena e igualitaria participación en todos los aspectos de la sociedad.

Entre sus objetivos mencionaba el promover el respeto, la protección y la realización de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de los afro descendientes, como se reconoce en la Declaración Universal de Derechos Humanos Universal así como promover un mayor conocimiento y respeto de la diversidad de herencia, cultura y su contribución al desarrollo de las sociedades.

Podemos decir que la Resolución del Decenio constituyo un auspicioso período de la historia en el que las Naciones Unidas, los Estados Miembros, la sociedad civil y todos los demás agentes pertinentes se sumarán a los afro descendientes adoptando medidas eficaces para poner en práctica el programa de actividades en un espíritu de reconocimiento, justicia y desarrollo.

Corrigiendo errores del pasado

Se calcula que hay alrededor de 200 millones de personas que se identifican a sí mismos como descendientes de africanos viviendo en las Américas y muchos millones más, en otras partes del mundo fuera del continente africano. Ya sean descendientes de las víctimas de la trata transatlántica de esclavos o migrantes más recientes, constituyen algunos de los grupos más pobres y más marginados.

Los estudios realizados por organismos internacionales y nacionales, y las conclusiones extraídas de esos estudios, demuestran que los afro descendientes todavía tienen un acceso muy limitado a servicios de educación, salud, vivienda y seguridad social.
En muchos casos, lamentablemente, pese a los avances mencionados, el racismo y la discriminación racial, tanto directos como indirectos, siguen manifestándose en la desigualdad.

Su situación sigue siendo en gran medida invisible, y no se han reconocido ni respetado de manera suficiente los esfuerzos de los afro descendientes para obtener reparación por su condición actual, siendo muy bajos sus niveles de participación en la vida social y política, sufriendo múltiples, agravadas y concomitantes discriminaciones por motivos conexos como la edad, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política, el origen social, el patrimonio, la discapacidad, el nacimiento u otra condición.

El Desafío de la rehumanización y sensibilidad.

Por eso decimos que esta debe ser la oportunidad para corregir los errores afianzando el progreso y dar el paso hacia un proceso inclusivo para rehabilitar la memoria y reparación moral .El éxito del mismo dependerá de los intentos de rehumanización que se promueva en el mundo, alcanzando los principales objetivos. Solo la educación libera. Solo la educación nutre las raíces del comportamiento humano y forja actitudes.

¿A QUE PROBLEMAS SE ENFRENTA HOY LA HUMANIDAD?

 

De la Emergencia Planetaria a la necesidad de un futuro sostenible

Por estos tiempos en medio de la pandemia del Covid 19, el tema del Cambio Climático parece cobrar real importancia, por la constante degradación ambiental y sus efectos colaterales en distintas partes del mundo, haciéndose sentir las reclamaciones ciudadanas ante los Organismos Internacionales.

Todo parece indicar que estamos asistiendo a una progresiva toma de conciencia. Sin embargo, las incomprensiones y las reticencias a la modificación de comportamientos siguen siendo graves, con una fuerte tendencia a la necesidad de un replanteamiento global que haga
posible abordarlos urgentemente frente a la emergencia planetaria que estamos viviendo.

El objetivo es precisamente mostrar la vinculación de ciertos hechos que caracterizan la actual situación, que no se limita solo al “cambio climático” con la reducción de las emisiones de C02, sino presentar un panorama lo más acertadamente completo sobre sus causas y medidas a adoptar, contribuyendo a un mejor planteamiento de la educación ciudadana para la sostenibilidad entendida ésta, como el desarrollo que satisfaga las necesidades de la generación presente sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras.

Con ello, los argumentos que planteamos y conocidos por los expertos, no deseamos que sean tomados como apocalípticos, sino, sin ocultarlos, ayuden en el compromiso -sean cuales sean los distintos puntos de vista al respecto, -a replicar a quienes niegan la gravedad de la situación.

Esta, caracterizada por un conjunto de problemas estrechamente vinculados y que se potencian como consecuencia de un enorme crecimiento económico y demográfico: desde el agotamiento de los recursos fundamentales a una contaminación sin fronteras, está contribuyendo a la degradación de los ecosistemas, la pérdida creciente de biodiversidad y diversidad cultural, que empiezan a ser visibles, al punto de conducir al colapso a nuestras civilizaciones.

Ocurren en una era en que la ciencia y la tecnología dominan al mundo desde la realidad virtual, la nanotecnología, la Biotecnología, la ingeniería genética, y el nuevo rol de las superpotencias, pero también, en tiempos de caos y conspiraciones, de conflictos bélicos y violencia, con sus implicaciones económicas en tiempos de crecientes desequilibrios que contribuyen a que miles de millones de personas vivan en condiciones insoportables de miseria, si agregamos, la actividad de algunas empresas transnacionales en desmedro de los controles ambientales y efectos colaterales, van contra los derechos de los más débiles.

De ahí que, nuestra prédica en estos temas se dirijan a la necesidad de convertir los tiempos de este Siglo XXI en el siglo del Medio ambiente, orientando los esfuerzos hacia la resolución de los problemas socio-ambientales que amenazan nuestra supervivencia.

A lo largo de estos años, las Naciones Unidas y la comunidad científica ha instituido “La década de la educación por un futuro sostenible”, reclamando a los Educadores de todos los niveles que contribuyan a formar conciencia de la gravedad de estos problemas y preparados para participar en la toma de decisiones fundamentales.

Pero a pesar de tantas declaraciones, hablar de problemas graves y preocupantes muchas veces suele generar actitudes de desánimo y críticas, y cabe aquí preguntarse si no habrá razones que merezcan ser discutidas pensando que la situación exige un cambio profundo de comportamientos y medidas correctoras.

A que problemas nos enfrentamos? en primer lugar, a la contaminación que ayuda a resaltar la dimensión planetaria: no hay fronteras invisibles para las emisiones radioactivas, ni para los gases de efecto invernadero, ni para los vertidos a ríos y mares, con un incremento de la destrucción de la capa de ozono, enfermedades pulmonares, alergias y cánceres en contacto con el agotamiento y destrucción de los recursos y ecosistemas.

Desafortunadamente el crecimiento urbano ha adquirido un carácter desordenado e incontrolable. En el 2030, o mucho antes, si se continúa con el actual ritmo de crecimiento de una posible población de 8100 millones de habitantes, mas de 5000 vivirán en ciudades que utilizan el 75% de los recursos naturales y desalojan cantidades semejantes de desechos y asfixiadas en barrios periféricos, verdaderos guetos de cemento que crecerán desconectados de la naturaleza o a merced de sus efectos más destructivos, por decir de ese paradigma de la imprevisión. De ahí que hablemos de los problemas que tendrá enfrentar la humanidad.


CUANDO SE VIVE LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA LLEVANDO LA CALLE A CUESTAS

 

Análisis de apreciación

Unos 70.000 niños y adolescentes trabajan en Uruguay y la situación preocupa a las Autoridades

El actual presidente del Inau, Pablo Abdala, reconoció que hubo avances normativos pero la “ilegalidad e informalidad” en este ámbito continúan vigentes. En conferencia de prensa en el
“Día mundial contra el trabajo infantil" reconoció que a pesar de los avances, aún tiene un debe en la materia. "Ha habido un avance normativo importante y puso como ejemplo que Uruguay ratificó dos convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el tema.

Recordó que en este país rige Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, el Código de la Niñez y la Adolescencia y diversas resoluciones del Directorio de Inau "que entre otras cosas han establecido las listas de trabajos peligrosos"."Sin perjuicio de lo cual, y creo que es el aspecto central sobre el que hay que reflexionar, con las normas jurídicas no alcanza. Si analizamos la realidad material de las cosas y nos remitimos a las estimaciones que con relación a esto existen, las cifras en el Uruguay nos llaman a la reflexión"

Reconoció que "el último estudio conocido habla de cerca de 70.000 niños y adolescentes menores de 17 años que trabajan". "Claramente indica que tenemos en Uruguay, y hay que asumirlo.

Púes bien, no hace mucho, camino a mis tareas habituales, ante de llegar a la esquina, subido a un contenedor de residuos veo salir a un niño que no tenía más de 10 años junto a su padre clasificando lo que luego llevarían a su carrito. Con un pantalón café muy desgastado que no lo cubre por completo, una camisita que en algún momento fue blanca y su pequeña estatura, ha comenzado su día de trabajo ayudando a su padre.

Supe luego que José es el menor de tres hermanos que se turnan en este tipo de tareas, cargando bolsas y cartones. Mientras las recoge, lo veo restregarse sus ojitos entre dormidos. Lo que ganan es el sustento para vivir un día o dos en medio de las necesidades básicas insatisfechas acentuada hoy en zonas marginales de la periferia de Montevideo.

Es muy probable que en periodo escolar José y sus hermanos falten o apenas rindan en la escuela, a pesar de que está prohibido que a esa corta edad desempeñen cualquier tipo de trabajo. Los carritos existentes que forman parte del panorama cotidiano de la ciudad y del que, en algún momento alguien pensó en erradicar o paliar las soluciones de los más pobres, aun siguen estando presentes.

El caso que nos ocupa de José, no es el único en Uruguay, cuando unos 70.000 niños y adolescentes de entre 10 y 17 años de zonas urbanas y rurales, trabajan en Uruguay, con jornadas laborales de 7 horas en el caso de los de 14 a 17 años. Los que trabajan y estudian cumplen jornadas de cinco horas, lo que constituye un impedimento para su permanencia en el sistema educativo.
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Esta deserción estudiantil a nivel de la escuela y educación media está ligada, en un alto porcentaje a la problemática social que no podemos desconocer y que nos preocupa por el alto índice también , de la delincuencia juvenil asociada a distintos factores que se ha venido acentuando en el país a pesar de las normativas vigentes.

A diferencia de lo que ocurre en otros países de la región, donde se cataloga al trabajo infantil como una mayoría silenciosa, considerando los intensos dramas de menores en labores peligrosas, esclavizados, separados de sus familias, expuestos a graves riesgos de enfermedades y/o abandonados a valerse por si mismos en las calles de las grandes ciudades, en Uruguay, si bien son menores los porcentajes de niños de entre 10 años y 16 no por ello deja de preocupar en medio de discursos y debates sin capítulo final. En esos hogares de situación crítica,trabaja algo mas de 13% de adolescentes, en tanto en hogares de mayores ingresos el porcentaje desciende a 8%

El trabajo infantil no solo se mide en referencia a una tarea laboral concretamente remunerada, sino que hay niños/niñas que a diario deben cuidar a sus hermanos menores o atender las tareas de la casa mientras sus progenitores salen en esa informalidad, a la búsqueda del sustento diario, situación por demás sensible ya que estos niños tampoco pueden cumplir adecuadamente con sus tareas educativas.
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Pensamos que estamos en tiempo de encontrar soluciones a falta de acciones más profundas, porque no podemos seguir permitiéndonos esconder diferencias sociales importantes que hieren el alma y la sensibilidad de nuestra sociedad en ese abismo entre los derechos infantiles
Y la realidad económica. Seguimos creyendo en el poder de la verdad y en el sentido de humanidad. La ciudad de la verdad no se puede fundar sobre pantanos de indiferencia y de escepticismo cuando aún se vive la infancia llevando la calle a cuestas.

CELADE 2020
Mail: celade@montevideo.com.uy - Montevideo - Uruguay
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